Localización

Madrid, España

Año

2015

Lúz a raudales

En esta vivienda se me presentó un gran reto porque tenía que respetar la mayoría de los elementos, pues tiene un grado de protección singular. Lo que más me llamó la atención fue su luz, inundaba todas las estancias, tanto las que daban al patio interior como al jardín. Había luz a todas horas del día, la orientación era buenísima y había que sacarle partido.
La cocina es un espacio de «reunión» en esta vivienda, tiene gran importancia ya que es la casa de un chef. Está esta situada en frente del salón y a través de la cristalera permite que parezca mucho más grande, gracias a la permeabilidad de la luz a cualquier hora del día.
Igualmente, necesitaban una gran estantería librería tanto para libros en las partes superiores como para vajillas, fuentes, soperas, cristalerías, … en la parte inferior, para almacenaje.